Este aperitivo vino de rebote. Enfrente de La Taguarda hay una vinatería (La Bolera, post pendiente...paciencia) con sofás con pinta de mulliditos, mesas bajas y barricas. Los sofás nos deslumbraron pero una vez rendidos a la blandura prometida, nos llamó la atención que en la terraza de enfrente daban unas tapas de buen tamaño con cada consumición. Así que la añadimos a la lista de pendientes...y como los vinos no admiten procrastinación si mi pareja les ha echado el ojo, henos aquí al día siguiente.
Es un bar céntrico, en la plaza de San Roque, pared con pared con la ermita de San Roque. En agosto, cuando se celebran las fiestas en honor a este santo, hasta podrás verla abierta.
Ubicación: 8/10 sillitas
A pesar de ser una terraza pequeña, el camarero no daba abasto y cuando nos trajeron la tabla de quesos casi habíamos acabado los riojas. Confirmamos que el camarero no era lo mejor del bar cuando una botella cayó a centímetros de la cabeza de mi pareja desde su bandeja.
Servicio: 5/10 sillitas
El vino no era malo y la mini tabla de quesos asturianos, presentada en una bonita pizarra, era completita. Solo un fallo, un Cabrales es un queso azul pero ¡un queso azul cualquiera no es un Cabrales! y quien haya probado el Cabrales alguna vez comprenderá mi indignación al (intentar) ser engañada.
Producto:7/10 sillitas
El precio, 7 euros, nos pareció un ofertón. Bien lo valen el buen rato en la terraza y las risas gracias a mi patosidad. A propósito, ¿alguien sabe como quitar manchas de vino tinto de un delicado top de tul con abalorios recién estrenado?
Precio: 9/10 sillitas
¡¡Disfrutad y sed felices!! (psst... una terraza como La Taguarda en agosto ayuda)
