Ubicación: 8/10 sillitas
Esta vinatería apuesta por una estética moderna y ese sea quizás su rasgo diferencial en relación con esas clásicas bodegas penumbrosas, con maderas oscuras en las mesas, en los bancos rústicos y en las barricas y tauromaquia a mansalva. La bolera solo ha dejado el poso de cuatro barriles a modo de mesas en el exterior, para los nostálgicos. El resto, todo sofás de mimbre en rojo y negro y mesitas bajas, que le disfrazan de lounge bar.
Instalaciones: 8/10 sillitas
Una camarera joven con cara de no querer estar allí nos atiende; rápido, todo hay que decirlo. No me gusta el servicio que ni sonríe ni hace amago de, que apenas mira a la cara a los clientes, o que (como apenas una semana antes cuarenta metros más lejos, véase La Taguarda) pone en peligro la cabecita de mi novio con vidrios volando desde bandejas mal equilibradas.
Servicio: 3/10 sillitas
Consumimos un Aquarius y, a falta de cervezas de barril (se declara vinatería, así que este fallo quedo perdonado por mi parte), una Shandy. No opinaré de tan convencional "producto", tampoco del "precio", dentro de lo esperable (4 euretes).
¡Feliz comienzo de septiembre!
*Tres siemprevivas son el símbolo del bando llanisco de San Roque.

No hay comentarios:
Publicar un comentario