martes, 2 de septiembre de 2014

La Bolera

Estamos en plena boragine de la hora del aperitivo en el centro de Llanes un agosto caluroso, la plaza de San Roque es un expositor  multicultural: peregrinos franceses con cura incluido , ingleses requemándose en familia, turístillas nacionales perdidos (perderse es la mejor manera de turistear ;) ) y algún local con la siempreviva* en la solapa que tras poner una velita a san Roque se confunde con la fauna invasora. Imposible resistirse a la terraza de la sidrería La Bolera. Y ¿porqué intentarlo?
Ubicación: 8/10 sillitas

Esta vinatería apuesta por una estética moderna y ese sea quizás su rasgo diferencial en relación con esas clásicas bodegas penumbrosas, con maderas oscuras en las mesas, en los bancos rústicos y en las barricas y tauromaquia a mansalva. La bolera solo ha dejado el poso de cuatro barriles a modo de mesas en el exterior, para los nostálgicos. El resto, todo sofás de mimbre en rojo y negro y mesitas bajas, que le disfrazan de lounge bar.
Instalaciones: 8/10 sillitas

Una camarera joven con cara de no querer estar allí nos atiende; rápido, todo hay que decirlo. No me gusta el servicio que ni sonríe ni hace amago de, que apenas mira a la cara a los clientes, o que (como apenas una semana antes cuarenta metros más lejos, véase La Taguarda) pone en peligro la cabecita de mi novio con vidrios volando desde bandejas mal equilibradas.
Servicio: 3/10 sillitas

Consumimos un Aquarius y, a falta de cervezas de barril (se declara vinatería, así que este fallo quedo perdonado por mi parte), una Shandy. No opinaré de tan convencional "producto", tampoco del "precio", dentro de lo esperable (4 euretes).

¡Feliz comienzo de septiembre!

          
*Tres siemprevivas son el símbolo del bando llanisco de San Roque.

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